• Nicaragua cristiana, socialista y solidaria, de familia, de fe, de comunidad. “Qué tradición más hermosa la nuestra, la celebración del amor de madre, del amor de familia, de la solidaridad y del cariño en todo el país y cuánta alegría que causa a los nicaragüenses la Concepción de María, los nicaragüenses en cualquier parte del mundo, porque la Purísima se celebra por lo general donde hay familias nicaragüenses como parte de una riquísima tradición, de nuestra religiosidad y de nuestra fe y de nuestro fervor en este caso, fervor mariano”, destacó la Vicepresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo.

    Fue en 1562 que don Lorenzo de Cepeda y Ahumada, hermano de Santa Teresa de Jesús, llegó al Puerto de la Posesión, hoy El Realejo, con una imagen de la Virgen de la Concepción. Luego de El Realejo pasó a Chamulpa, hoy El Viejo, buscando la protección de los frailes franciscanos que tenían su convento en dicha localidad.

    De acuerdo con historiadores nicaragüenses, la celebración de la Gritería se inició en 1857 en la ciudad de León. Es una ­esta religiosa y folclórica. Nació en el barrio de San Felipe de León. La novena se comenzó en la iglesia de San Francisco de la misma ciudad. Simultáneamente se celebraba en Granada y en El Viejo, donde existían misiones franciscanas.

    Las ­estas de la Purísima Inmaculada Concepción inician con un novenario el 28 de noviembre, el 6 de diciembre es conocido para los feligreses católicos como el día de la “Lavada de la Plata”, a partir de las 9:00 de la mañana se lleva a cabo una misa celebrada por el obispo de la Diócesis y varios sacerdotes de Nicaragua.

    El 7 de diciembre Con el grito de "¿Quién Causa Tanta Alegría?", a las 6 en punto de la tarde, en todas las iglesias católicas del país se da el banderillazo de salida a la gran peregrinación mariana que vive el pueblo de Nicaragua.

    No hay duda que los altares ubicados cada año en la Avenida de Bolívar a Chávez siempre mani­estan esa piedad, ese amor que a lo mejor también en otros países se le tiene a la Virgen María, pero no con tanta devoción como lo tienen los nicaragüenses.

    La gran cantidad de personas que visitan los altares de la Avenida mani­esta que el pueblo de  Nicaragua reconoce a la Madre de Dios como la Santísima Virgen María.

     

    ¡¡¡María de Nicaragua....

    Nicaragua de María!!!