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    El 22 de diciembre de 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución que declaró el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua. Se invitó a participar de actividades relacionadas con la conservación , el desarrollo y el buen uso de los recursos hídricos, apelando a la puesta en práctica de las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) de la Agenda 21.

    El lema del Día Mundial del Agua de 2019 es “No dejar a nadie atrás”, una adaptación de la promesa central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: todo el mundo debe beneficiarse del progreso del desarrollo sostenible. Una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 consiste en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí a 2030. Por definición, eso significa no dejar a nadie atrás.

    Hoy en día millones de personas viven todavía sin agua potable —en el hogar, la escuela, el lugar de trabajo, la granja, la fábrica— y luchan por sobrevivir y prosperar. A menudo se ignora a los grupos marginados —mujeres, niños, refugiados, pueblos indígenas, personas con discapacidad y muchos otros— y, a veces, se los discrimina cuando intentan conseguir y gestionar el agua potable que necesitan.

    ¿Qué significa “agua potable”?

    “Agua potable” es la versión abreviada de “servicio de abastecimiento de agua potable gestionado de manera segura”, es decir, agua a la que puede accederse en las viviendas, cuando se la necesita y que no está contaminada.

    El agua es un derecho humano de toda persona, sea quien sea y esté donde esté. El acceso al agua es uno de los puntales de la salud pública y, por tanto, es decisivo para lograr el desarrollo sostenible y construir un mundo estable y próspero. No podemos avanzar como sociedad global mientras haya tanta gente que vive sin agua potable.

    ¿Qué es el derecho humano al agua?

    AGUA FISE

    En 2010, la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. Por derecho humano al agua se entiende el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico, y comprende el agua para el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica.

    Por lo que es necesario reflexionar en que el agua no es infinita y los cada vez más escasos recursos hídricos del planeta merman por:

    -La sobreexplotación de acuíferos: para 2025, las extracciones de agua habrán aumentado en un 50%, principalmente en países de bajos ingresos o en países y regiones con escasez absoluta de agua (Global Water Institute, 2013).

    -El crecimiento de la población: la tendencia sugiere que para el año 2050 la población aumentará a 10.000.000.000 de personas (Libro Blanco de la Economía del Agua).

    -El cambio climático: según ACNUR solo en 2016 más de 22 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares a consecuencia de los desastres naturales ocurridos en 118 países y territorios de todo el mundo (iAgua Magazine 18).

    -Los conflictos bélicos y políticos:  numerosos conflictos en diversas regiones del mundo están teniendo al agua como protagonista, acercándonos cada vez más a la Gran Guerra Mundial por el Agua.

    Según la ONU, el uso del agua ha aumentado en todo el mundo en aproximadamente un 1 % por año desde la década de 1980, impulsado por una combinación de crecimiento de la población, desarrollo socioeconómico y cambios en los patrones de consumo.

    Conocer y concienciar sobre las razones por las que tantas personas se quedan sin acceso al agua segura es la prioridad de este año.